Paleogeografía Cuaternaria en la zona del Llano Grande del Anís – Andes Centrales Venezolanos: Evidencias de megafauna
Paleogeografía Cuaternaria en
la zona del Llano Grande del Anís – Andes Centrales Venezolanos: Evidencias de
megafauna
Omar Antonio Guerrero, Rosibeth
Toro y Jesús Emilio Sánchez
Universidad de Los Andes, Escuela de Ingeniería Geológica, Departamento
de Geología. Grupo de Investigaciones de Ciencias de la Tierra – TERRA.
Introducción
El
sector del Valle Grande del Anís se
encuentra ubicado en el Municipio Sucre del Estado Mérida, corresponde a una
Unidad ecológica arbustal espinoso con
déficit hídrico y localizada entre las cotas 500 y 1800 msnm. El Llano Grande del Anís se extiende en la
cuenca hidrográfica media del río Chama ubicada hacia el flanco norandino de
los Andes venezolanos (Figura 1),
presenta una serie de relieve tectono-estratigráficos, como es el caso de la
cuenca de tracción de Las González, la cual representa una depresión cortical
de forma alargada, ubicada el suroeste de la cordillera de Mérida, (Schubert y Vivas, 1993), esta cuenca
se encuentra rellena de espesos depósitos de sedimentos cuaternarios, generados
esencialmente a partir de aportes trasversales del margen derecho de la cuenca
media del Río Chama, así como de aportes longitudinales (Tricart y Michel,
1965).Se han
planteado diversos modelos estructurales para la cuenca La González, (Schubert, 1984;Audemard, F., 2003,
entre otros), que han revelado
la existencia de grandes cuencas cenozoicas en tracción (pull-apart basins), en las cuales, se pueden evidenciar grandes
desplazamientos locales verticales-normales (Alvarado, 2008).
Figura 1. Localización del área del Valle
Grande de El Anís, en la cuenca media del Río Chama, estado Mérida.
En el sector afloran rocas Precámbricas (Asociación
Sierra Nevada), Paleozoicas (Asociación Tostós y Formación Sabaneta) y Jurásicas
(Formación La Quinta), todas estas rocas se encuentran cubiertas por depósitos
Cuaternarios. La integración de factores sedimentológico, estructurales,
litológicos, geomorfológicos, climáticos y geofísicos permitieron reconocer un sistema
de depósitos progradantes que consta de abanicos aluviales, abanicos de delta y
depósitos lacustre-palustres; modificados y reactivados por la dinámica
neotectónica de la falla de Boconó. La existencia de estos ambientes
sedimentarios asociados a procesos climáticos concretos posiblemente condicionó
hace aproximadamente 10.000 años, la existencia de vida vegetal y animal en
esta zona de la cuenca del río Chama. Posteriormente debido a tectónica activa y
detonantes hidrometeorológicos, los paisajes fueron modificados hasta
conformarse el relieve actual.
Recientemente, en la zona del
Llano Grande del Anís – Cuenca media del Río Chama, se realizaron
descubrimientos de fósiles bien preservados de macrovertebrados pertenecientes a la especie Megatherium (Familia megatheriidae, Figura 2). Este hallazgo condujo al Grupo de Investigaciones Arqueológicas de la Universidad de Los Andesa realizar una evaluación y reconstrucción
paleogeográfica preliminar, para determinar las características
geomorfológicas, neotectónicas y paleoambientales que controlaron la cuenca media del río Chama
durante el Pleistoceno.
Figura. 2. Yacimiento de restos fósiles de Megatherium, localizado en el Llano
Grande del Anís-Mérida. (Cuadricula 1x1 m).
Contexto geológico regional del sector
cuenca media del río Chama: Llano Grande del Anís.
Los Andes Venezolanos o Cordillera de Mérida constituye un sistema
montañoso que comienza en el suroeste del país en la depresión del Táchira,
desde donde se extienden en dirección noreste hasta la depresión de Barquisimeto-Acarigua
en los estados Lara y Portuguesa con una prolongación aproximada de 500 km y una anchura promedio de 80 Km. Toda la
cadena montañosa representa un rasgo de deformación tectónica producto de la
colisión de la placa Sudamericana y del Caribe, donde importante relieves como El
Pico Bolívar resaltan dentro dicho estructura y están constituidos por unidades
de rocas antiguas, como lo es, el Complejo Iglesias perteneciente al
Precámbrico Superior (González de Juana, et
al., 1980).
Hay que resaltar que Los
Andes Venezolanos, presenta gran
diversidad litológica ya que contiene rocas ígneas, sedimentarias y
metamórficas y a su vez, se encuentran formados por rocas pertenecientes a
todas las eras geológicas, desde la Precámbrica hasta la Cenozoica (Figura 3) y geomorfológicamente se
encuentra condicionada por procesos de glaciaciones sufridas en el pasado y por
la presencia de la falla de Boconó ( Schubert y Vivas, 1993), que en la
actualidad es considerada una falla
transcurrente dextral, y se extiende por más 500 Km hacia el Noroeste del país
desde la depresión del Táchira, hasta Morón en las Costas Caribeñas del Golfo
Triste, provocando modificaciones en la morfología de la superficie terrestre
(Audemard, 2003).
Debido a la gran
complejidad estructural de la zona donde se encuentra ubicado el Valle Grande
del Anís, se han planteado diversos modelos para explicar la formación de la denominada
cuenca en tracción La González (Schubert 1980a, 1982, 1984). Recientemente Alvarado,
(2008) propone dos períodos importantes en su evolución estructural, la primera
corresponde a una segmentación de la falla de Boconó dispuestas en forma de “echelon” para la cuenca de Las González,
en toda su magnitud, y posteriormente un periodo en el cual, la zona de falla evoluciona a una traza ubicada
al norte de la cuenca y que actualmente se encuentra activa, originando una
cuenca de tracción pequeña, denominada cuenca en tracción Lagunillas.
Figura 3. Distribución de las unidades
geológicas en la zona del Valle Grande de El Anís y sus alrededores.
Consideraciones geológicas asociadas al sitio del yacimientos
paleontológico – arqueológico del Llano Grande del Anís
Con
el propósito de producir una visión geológica del área donde se localiza el
Valle Grande del Anís (sector del Anís-Lagunillas),
se procedió a la interpretación geológica de las fotografías
aéreas (Misión aéreo-fotográfica 010480 a escala 1:40.000) (Figura 4), En dicho estudio fue posible observar la
unión entre abanicos de ambas márgenes de la cuenca media del río Chama, lo
cual resulta ser un rasgo geomorfológico muy común a lo largo de la sección
media de este río. El abanico aluvial de La Honda está suspendido a una altura
de 20 metros, con respecto al nivel actual del río Chama. Este desnivel posiblemente
permitió que el arroyo fuera progresivamente erosionando los sedimentos del
abanico antiguo de la Honda, hasta
formar esos taludes que se pueden apreciar a ambos lados de los márgenes de la
quebrada. Por otra parte, la sinuosidad que muestra el río Chama en este sector,
podría ser la respuesta de las grandes cantidades de aportes de sedimentos que
provienen de ambas laderas y en especial de las quebradas de la Honda y El
Anís, las mismas han provocado represamientos del canal del río Chama, formando
depósitos lacustres de escasa duración.
Realizando una descripción
geomorfológica en sentido anti-horario comenzando con la ladera de la Sierra
Nevada de Mérida, extendida hacia el suroeste, en la margen izquierdo del río
Chama (Figura 5), se reconocen una
vertiente con pendientes muy elevadas, marcadas por carcavamiento activo e
inactivo, así como la presencia de abanicos aluviales de poco desarrollo
coalescentes (abanicos conjuntos conexos), que se inicia desde parte altas de
la zona baja de la margen izquierda, que están sometidas a los efectos de la
zona de traza de falla geológica de Boconó. Hay que aclarar que la falla de
Boconó forma una zona de fallas de aproximadamente 5 km de ancho en promedio a
lo largo de la cuenca del río Chama (Comunicación personal con Prof. Jaime
Lafaille).
En primer plano, se
reconoce un borde de la antigua laguna del Anís, formada por mecanismos
tectónicos, asociados posiblemente al geo-rasgo laguna de falla, producto de los cortes del sistema de fallas
de Boconó. En campo, se reconoce debajo de estos sedimentos, rocas de tipo;
gneises, esquistos y cuarcitas, que forman parte de la Asociación Tóstos que
aflora en la vertiente izquierda (fondo de la imagen), esto indica que existía
continuidad de esa ladera desde el sur hacia el norte y la misma llegaba hasta
el sitio donde hoy se encuentra las viviendas ubicadas al borde del talud, esa
evidencia implica que el canal principal del río Chama transitaba en el pasado
geológico posiblemente en la zona donde
se encuentra actualmente las viviendas de la población del Anís y seguía más o
menos la dirección que tiene actualmente la carretera Mérida – El Vigía.
La hipótesis anteriormente mencionada, es un escenario posible para la
acumulación de ambientes sedimentarios tipo pantanos (palustres) en este
sector, lo cual permitió mantener un microclima que otorgaba alimento y agua
para el sustento de las especies de mamíferos vertebrados que se encuentran
allí.
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Figura
5. Vertiente izquierda valle medio del Rio Chama-Andes centrales venezolanos.
Sierra Nevada de Mérida. Sección oeste del sector del Anís, ubicación de la
extinta laguna del Anís. En esta localidad de se encuentran los especímenes
de Megaterium, equus y huellas de
felinos
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Continuando el recorrido a
lo largo del fondo del valle de la cuenca media del río Chama y observando la
ladera del Sierra Nevada de Mérida, se puede reconocer en la Figura 4, la zona central de la antigua
laguna del Anís, al fondo se reconoce la vertiente de la Sierra Nevada de
Mérida, compuesta por rocas metamórficas de la Asociación Tóstos, donde se
reconocen un conjunto denso de carcavamiento, muy relacionado con el trazo de
la falla de Boconó. En la parte baja de estas laderas se reconocen depósitos tipo
derrumbes y deslizamientos de bloques que pueden deberse a procesos co-sísmicos
(deslizamiento de masa de terrenos provocados por la actividad sísmica),
también se reconocen abanicos aluviales coalescentes justo al final del sistema
de carcavamiento activo.
En primer plano, se puede
reconocer el borde norte de la antigua laguna del Anís y se estima, que en la
zona donde se concentra el mayor número de viviendas (Figura 4) y que coincide con la zona de pendientes más baja, se estima que se localiza el depocentro (mayor
profundidad batimétrica) de la antigua Laguna del Anís. La pregunta obligada en
este sitio; ¿Cuáles fueron las causas para que el río Chama desviará la
trayectoria de su cauce?; ¿Por qué el río Chama se encuentra actualmente
encajado al menos 20 m con respecto a la zona de borde de talud del Abanico de
las quebradas La Honda y El Anís?.
Las quebradas El Anís y La
Honda, fueron las responsables de mantener alimentada el sistema de
lagunas del Valle Grande del Anís,
tiempo en el cual se instalo en la localidad una vegetación de arbustos y
árboles dentro de este valle, pues según evaluaciones realizadas en la
localidad, se encuentra el hallazgo flora fósil, así como la presencia de
paleosuelos apilados, que evidencian cambios climáticos importantes en esta
localidad de los Andes venezolanos. Evidencias actualmente sometidas a estudios
de sedimentología de alta resolución y en la espera de realizar dataciones
absolutas que permitan identificar el momento histórico geológico, que
determinen cambios climáticos a nivel regional y/o local.
Rasgos Geomorfológicos del sector de la cuenca
media del Río Chama: Sector Valle Grande del Anís.
Un aspecto clave para la
interpretación geológica de la cuenca media del Río Chama son los rasgos
morfoestructurales existentes en esta localidad, los cuales fueron los
precursores de la formación y posterior desaparición de los sistemas de lagunas
en estas zonas. En el panel fotográfico expuesto en la Figura 6., podemos observar la vertiente de la Sierra Nevada de
Mérida y el encuentro entre la cuenca media del río Chama y la cuenca del río
Mocotíes, fracturada por la traza norte de la Falla de Boconó, la cual deforma
las crestas de las montañas produciendo formas sinuosas, además de
desprendimientos de bloques. Hacia el
fondo del valle del río Chama, podemos reconocer la extensión hacia el sureste de
la antigua Laguna de El Anís, igualmente se reconocen la zona más distal de la
quebrada El Anís, responsable junto con la quebrada La Honda, de alimentar de
agua y sedimentos en esta sección del valle. La quebrada de El Anís, sufrió la
misma suerte que La Honda, ambas producto de la neotectónica andina (tectónica
reciente o cuaternaria de la falla de Boconó), produjo mecanismos de desviación
de sus drenes, los cuales se desviaron y encajaron sus canales, buscando el
nivel de base de la posición actual del río Chama. Igualmente debido al régimen
pluviométrico, caracterizado por ser de intensidad elevada y frecuencia baja, producen
depósitos de tipo flujos de detritos
debido a una elevada tasa de erosión en sus vertientes y acumulaciones
muy forzadas en los fondos de los valles. Al observar estos depósitos, así como
los sedimentos de estudiados en la zona de las excavaciones, podemos determinar
dos tipos de colores en los sedimentos;
En las partes basales, los sedimentos son de color verde, mientras que hacia
las parte superiores los sedimentos son mayoritariamente de tonalidades rojas y
ocres. Esto condición esta vinculadas a la fuentes de sedimentos mayores; los
sedimentos verdes provienen de las rocas de la Asociación Tóstos, mientras que
los rojos y ocres provienen de las rocas de la Formación La Quinta (Jurásico,
+/- 199 Ma.).
La vertiente de la Sierra
Nevada de Mérida en este sector tiene escasa acumulación de sedimentos en su
base, ya que los sedimentos que progresivamente se desprenden de la parte alta
de esta vertiente al llegar a la zona de inundación o lecho del río Chama son
transportados como cargas de fondo aguas abajo, situación que no permite la
formación de depósitos ni aluviales, coluviales y fluviales en el fondo de
valle y en especial, hacia la margen izquierda del río Chama. Se observan
grandes desprendimientos de masa de terrenos y zonas con carcavamiento activo,
se asumen mecanismo cosismicos, es decir movimientos en masa asociados a
actividad sísmica relacionadas con la zona de falla de Boconó, tanto de
sismicidad reciente como histórica.
En primer plano de la
imagen (Figura 7), se reconocen los
extensos y espesos depósitos de abanicos aluviales que le asignan el nombre de
valle grande de El Anís, estas superficies amplias permiten el desarrollo de
actividades agrícolas (siembra de cañas y hortalizas de climas cálidos) y
ganadería de caprinos muy extensiva. La dinámica fluvial por este lado del
valle Grande de El Anís esta dinamizado por los aportes de la quebrada El Anís,
la cual actualmente se encuentra encajada, pero se reconocen depósitos abanicos
aluviales que entraron en los depósitos lacustrinos del Anís, formando
acumulaciones de tipo abanicos de deltas, debido a que parte de los depósitos
se sedimentaron en los ambientes lacustrinos, proceso que progresivamente fue
colmatando a la cuenca con abundantes sedimentos gruesos (gravas y arenas),
hasta que finalmente el espacio disponible se fue llenando de sedimentos y
colmatarse. Por otra parte, la erosión lateral causado por los caudales de la
quebrada El Anís, permitió un proceso de erosión lateral y vertical que
profundizaron las laderas de los depósitos cuaternarios e inestabilizaron los
contrafuertes de los depósitos palustres.
De manera general, la
sección media y alta del río Chama, especialmente de la vertiente de la Sierra
Nevada, donde se identifican los picos Bolívar (4979 msnm),El Toro (4754 msnm.)
y León (4743 msnm). Los contrafuertes de la laguna y los sistemas de abanicos
del Valle Grande de El Anís, esta conformados por las rocas sedimentarias
(areniscas, conglomerados y limolitas) con su color rojo característicos de la
Formación La Quinta (Jurásico), y por las cuarcitas, esquistos y gneises cloríticos
de la Asociación Tóstos. También se reconocen sedimentos provenientes de la
Formación Sabaneta (Paleozoico-Pérmico).
La Figura 8, se reconoce el valle de la quebrada La Honda, donde podemos
interpretar dos niveles sedimentarios cuaternarios extendidos en el fondo del
valle. En primer plano, se reconoce una los posibles bordes del sistema
lacustre del Anís, obstruidas por acumulaciones de abanicos aluviales que
afectaron el borde noreste de la laguna de El Anís. En segundo plano, se puede
reconocer un talud natural de los depósitos de los abanicos aluviales extensos
que ocupan una gran parte de este sector, donde se desarrollan actividades
agrícolas. Estos últimos depósitos son más recientes que los correspondientes a
la zona lacustrina, por que se interpreta un avance de los abanicos aluviales y
la eventual progradación hacia las zonas lacustres antiguas del Anís. Este mecanismo debe ser el resultado de
detonantes sísmicos y/ o hidro-meteorológicos.
Hacia la sección más
oriental de la cuenca media del río Chama, donde se reconocen los contrafuertes
de este lado de la cuenca tectónica de Las Gonzales, se anida la antigua Laguna
de El Anís. Al fondo de identifican un sistema de colinas y lomas formados por
rocas metamórficas de alto y bajo grado de unidades geológicas paleozoicas y
sedimentarias de unidades mesozoicas. Además podemos observar hacia la zona más
noreste un alineamiento de colinas compuestas por rocas metamórficas producto
de los efectos tectónicos de la traza sur de la falla de Boconó. Sin embargo,
estos paisajes están cubiertos por un manto delgado de sedimentos cuaternarios
que forman depósitos cuaternarios antiguos, de los cuales solo se preservan
restos, como es el caso del bloque redondeado que aparece en el primer plano de
la imagen. Estos cantos rodados (bloques) son los testigos geológicos de que en
los tiempos geológicos pasados los sistemas fluviales que ahora pasan varias
decenas de metros en los fondos de valles actuales, corrían sobre estos
paisajes de colinas y lomas.
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Figura
8. Vista de la quebrada la honda, vertiente de la Sierra de la Culata o del Norte,
se observa el quiebre de relieve producto de la traza norte de la falla de Boconó.
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Un aspecto importante de la Figura 8, es que se puede apreciar el
levantamiento y suspensión de depósitos cuaternarios; abanicos aluviales en la
parte media y complejos de abanicos –depósitos fluviales, que forman lo que se
denomina abanico-terraza, Ambos con formación de taludes naturales de hasta 25
m de altura., Estas geoformas permiten reconocer la importancia de la neotectónica
en la formación y destrucción de los paisajes pasados y actuales, en esta
sección media de la cuenca del río Chama.
Finalmente, la vista del sector
Noroeste de la zona de El Anís (Figura
). Pertenecientes a las laderas de la Sierra de la Culata y el sistema de
Montañas de Tovar - Mocotíes - Páramo de Mariño. En la imagen se reconocen una
serie de unidades geológicas que de más antigua a mas reciente, son; La
Asociación Tostós de edad Paleozoico - Carbonífero (+/-359 Ma.). El Granito de
El Verdalito (+/-299 Ma.). Al fondo se observan las areniscas silíceas-cuarzosas
de la Formación Aguardientes de edad Cretácico (+/- 145 Ma.).
Un aspecto dominante en este valle
tectónico del río Chama (cuenca hidrográfica media), es la presencia del
sistema de fallas del Boconó, la cual presenta actividad sísmica muy activa y
es la responsable de formar la cuenca tectónica de Las Gónzales, de la cual forma el paisaje que estamos
observando. Esta cuenca tectónica se inicia en donde se encuentra el Granito de
El Verdalito, siendo allí donde el río Chama se encaja y se va por un valle muy estrecho rodeado de rocas a
encontrarse con el río Mocotíes, que corre en dirección opuesta al río Chama, formando
en periodo de lluvias altas, verdaderos
remansos que inestabilizan la carretera que de los túneles que comunica Mérida
con El Vigía.
En las laderas más cercanas al sitio
de observación, podemos reconocer una manifestación de la tectónica reciente de
la traza norte de a la Falla de Boconó, donde podemos observar ensilladuras de
fallas (sinuosidad de la ladera de la montaña) y el contacto entre unidades
geológicas de edades muy diferentes, se reconoce la unión por falla entre los
esquistos, gneises y cuarcitas de la Asociación Tostós con los sedimentos
cuaternarios (+/- 12.000 años) compuestos por gravas, arenas y arcillas,
donde se asientan las viviendas que se encuentran en la falda y parte baja de
la ladera.
Un aspecto curiosos de la colina baja
donde tenemos las rocas de la Asociación Tóstos, es la presencia de
mineralizaciones de latón mineral (aliación natural de plomo y cobre), producto
de inyecciones hidroternales ocurridas en el Paleozoico y que su principal
fuente se encuentra en la zona de Las Tapias e Bailadores, mejor conocidas como
“Las minas de sufuros metálicos de Bailadores”. Estos minerales al exponerse a
los procesos de meteorización- intemperismo se alteran y producen minerales
como la azurita (Cu(OH)2-2(CuCO3)- llamado malaquita azul) y la malaquita (Cu2CO3(OH)2 -Dihidróxido
de carbonato de cobre)., que le dan una tonalidad verde-azulado al
cerro, motivo por el cual a ese cerro se le conoce como “Cerro Azul”.
Composición
geológico-sedimentaria del sitio de hallazgo de la megafauna
El análisis mineralógico y sedimentario de los depósitos
clásticos y de mezcla con evaporitas arrojan presencia de carbonatos, cementación
de aragonito, vivianita y jarosita y sexquicarbonatos de calcio y sodio, se
reconocieron improntas de hojas (Dicotiledóneas, Figura 9) en varios niveles edafológicos, que interpretan que el paleoclima era del tipo subhúmedo y
seco con una alta tasa de evapotranspiración. a su vez, se encontró vestigios
de minerales ferromagnesianos y microestructuras nodulares con contenido de
hierro, así como cambios graduales en las tonalidades del suelo entre rojos y
parduzcos, lo que revela variaciones del nivel freático por la alternancia de
periodos humedad y sequia, lográndose ubicar en ambientes oxido-reductores. La
presencia de minerales de yeso y
anhidrita, asociados a los carbonatos implica un sistema evaporítico-carbonático,
permitiendo inferir un posible clima árido y semi-árido, alternante con
subhúmedo.
Figura
9. Improntas de hojas fósiles encontradas en el sitio de exploración de la
laguna antigua de El Anís; muestras tomadas por el Ing. Francisco Santiago (Sin
Publicar)
El sitio de donde se realizan
las excavaciones arqueológicas-paleontológicas del Llano Grande de El Anís, se
considera que estuvo conformada por la instalación de abanicos fluvio-aluviales
que aportaban fluidos y sedimentos a los sistemas palustres-lacustres
dispuestos en posiciones distales de estos abanicos, bajo una dinámica
progradante y coalescentes, por tal motivo la secuencia sedimentaria está
compuesta por ciclos granodecrecientes y secuencias estratocrecientes, que
consecutivamente colmataban los sistemas palustres-lacustres. Un aspecto
importante en el contenido sedimentario es el evidente cambio de zonas fuentes,
la cual determina proveniencia de sedimentos de la Asociación Tóstos
(Paleozoico), compuesta de cuarcita, esquistos cloríticas y filitas, mientras
que los niveles estratigráficos superiores están compuestos por clastos
sedimentarios provenientes de las formaciones Palmarito (Paleozoico) y La
Quinta (Jurásico). Desde el punto de vista estructural, el
sector Llano Grande de El Anís y áreas adyacentes, se reconocen la presencia de
las trazas norte y sur de la falla de Boconó con orientación N40º-45ºE,
rumbo-deslizante dextral, y un conjunto de
fallas menores de reajuste del tipo normal, dispuestas en “echelon”, lo que divide a la cuenca de
manera transversal en varios segmentos. El marco geológico-estructural planteado se basa
en movimientos transtensivo a
consecuencia de la interacción de la falla de Boconó (Audemard, F., 2003), lo
que produce un adelgazamiento cortical del material, por otra parte las fallas
normales dispuestas en “echelon” producen desplomes cortical del bloque,
se genera un espacio propicio para que se originen sistemas palustres-lacustres.
Propuesta de modelo
geomorfológico para el sitio de hallazgos del Llano Grande de El Anís
Los resultados preliminares obtenidos el estudio
geomorfológico y sedimentológico del sitio de excavación de el Llano Grande de
El Anís, nos permiten hacer una serie de propuesta con respecto al modelo
paleogeográfico, para lo cual se proponen cuatro (4) episodios posibles;
1) Episodio
I:La zona de
estudio, se encuentra afectada por el sistema de fallas Boconó el cual genera
un cinturón transtensivo, permitiendo la formación de cuencas de tracción (pullapartsbasins), esto genera espacios
propicios para la recepción de sedimentos y estancamiento de aguas que
conforman los sistemas palustres-lacustres (Figura 10).El avance sedimentario
de los márgenes de la Sierra de La Culata hacia el fondo del valle del
río Chama, fueron progresivamente permitiendo el desplazamiento del cauce de
este río hacia la vertiente de La Sierra Nevada de Mérida, es decir, se produce el desplazamiento
del río Chama hacia las zonas de menor elevación topográfica, en este caso, se
encuentra en el margen izquierdo adosado a la Sierra Nevada de Mérida,
aprovechando la debilidad cortical producto de la acción de la traza Sur de la
falla de Boconó, condición que el río
Chama se encaje y de esta manera, el valle medio del río Chama adquiera
asimétrica.
Fig.
10. Cuenca media del río Chama, conformación simétrica con aportes laterales de
sedimentos y canal fluvial activo.
Se estima para este episodio paleogeográfico un ambiente
en condiciones climáticas semihúmedo, seco, y alternancias de periodos
pluviosidad, bajo este contexto, tuvo lugar el mayor auge tanto vegetal como de hábitat de megafauna.Se consideran
dos géneros de mastodontes los Cuvieronius y los Stegomastodon,
donde los Cuvieroniushabitaban en
prados y zonas de montaña con condiciones climáticas frías a templadas,
mientras que los Stegomastodon preferirían llanuras más calurosas y
húmedas
2)
Episodio II:Este escenario (Figura 11), está relacionado con un
incremento del caudal del río Chama, posiblemente relacionado con momentos
interglaciales, que traen como consecuencia cortes de su talweg y consecuente disminución de sus niveles de base, formando
sistemas de terrazas colgadas, quizás relacionadas con actividad tectónica en
la zona. Este mecanismo produce un abandono de los alimentadores de los
sistemas lacustres-palustres del Valle Grande de El Anís, específicamente de
las quebradas El Anís y La Honda, las cuales exponen a los sistemas lacustres a
una elevada evaporación y escasa tasas de retorno de agua, formando ambientes
evaporíticos (silvina, anhidritas, sexquicarbonatos de calcio y sódio), bien
conservados en los paleosuelos.
Figura
11. Instalación de los sistemas lacustre-palustre (ciénaga de falla). Hábitat
de la megafauna en el sector El Anís, cueca media del río Chama.
3) Episodio
III:Se estima
un encauzamiento del río Chama, por lo tanto las quebradas El Anís y La Honda, alimentadoras
de los antiguos sistemas palustres y lacustres del Valle Grande del Anís, las
cuales profundizan sus canales, buscando el nivel de base del río Chama y dejando
huérfanas a los sistemas lacustres y palustres(Figura 12). Este mecanismo tectono-sedimentario posiblemente
produjo cambios en las condiciones ecológicas, las cuales restringieron o
limitaron el desarrollo de vida tanto
vegetal y animal en esta zona.
Figura 12. Paisaje actual del sitio de El
Anís, se reconocen niveles de terrazas suspendidos y colmatación total de los
sistemas lacustres donde reposan restos de megafauna (Tomado de Saavedra y
Venegas, 2009).
Conclusión preliminar
A manera de conclusión
preliminar, se propone un modelo sedimentario para el sector Llano Grande de El
Anís, que consta de tres paleo-ambientes de depósitos; Sistema de abanico
aluvial, sistemas fluvio-lacustre con abanicos de delta y finalmente la
instalación de un sistema combinado del tipo lacustre-palustre. Todo este sistema
dinamizado por el tectonísmo activo del sistema de fallas del Boconó.
La reconstrucción del modelopaleogeográfico
preliminar, consta de cuatro (3) episodios; 1) Formación de la cuenca de
tracción de las González, controlada por el sistemas de fallas de Boconó. 2) Desarrollo de cuerpos de abanicos
fluvio-aluviales que aumentan los aportes laterales por parte de las quebradas
con eventual desplazamiento del Río Chama hacia el margen izquierdo de la
cuenca, bajo condiciones climáticas semi-húmedas secas, con alternancia de
lluvia y sequia, originándose un sistema de lacustrino-palustre propicio para
la existencia de vida tanto vegetal como megafauna. 3) Posible cambio en las
condiciones climáticas, que produjo descenso en la pluviosidad y aumentando los niveles de
temperatura, lo que genera el progresivo descenso del nivel freático de la
laguna por evaporación, acompañado del abandono de los alimentadores del
sistema lacustre-palustre, que bajo el clima semi-árido, evaporó completamente
la laguna produciendo desertización
Referencias
consultadas
Alvarado, M., 2008, Caracterización Neotectónica de la
cuenca de tracción La González, Mérida Venezuela. Tesis Magister Scientiae en
Ciencias Geológicas. Universidad Central de Venezuela, Mérida, Venezuela. Inédita.
Audemard, F.,
2003,Geomorphy and geologic evidence of ongoing uplift and deformation in the
Mérida Andes, Venezuela.Quaternary International. 101-102, 43-65 pp
González de Juana, C., Iturralde de Arazona, J. y
Picard, X., 1980, Geología de Venezuela y de sus cuencas petrolíferas. Caracas: EdicionesFoninves.
Tomo I y II.
Schubert, C, 1980, Late Cenozoic pull-apart basins,
Boconó fault zone, Venezuelan Andes: Jour. of. Struct. Geol., 2, 463- 468 pp
Schubert, C. y Vivas, L., 1993, El
Cuaternario de la Cordillera de Mérida. Universidad de Los Andes – Fundación Polar. 145-169 pp.
Tricart, J., y Michel, M., 1965, Monographie et carte
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